• Dona arroz mientras juegas y aprendes inglés gratis

  • Los mejores hoteles al mejor precio:

Cinco buenas noticias para el corazón

El anticoagulante sustitutivo del Sintrom, la nueva generación de antiarrítmicos o un ecógrafo del tamaño de un teléfono móvil son las grandes novedades en el campo de la cardiología

Cerca de 30.000 cardiólogos de Europa se reunieron esta semana en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, celebrado  esta semana en Barcelona. Allí se expusieron más de 4.000 publicaciones (200 de ellas de especialistas españoles) y multitud de estudios pioneros. El protagonista, el músculo romántico y el objetivo, enfatizar en la prevención de sus enfermedades y en los factores de riesgo ligados a ellas.
 
– ¿Adiós Sintrom? Entre los grandes destacados están los fármacos, en concreto, el que puede convertirse en el mayor competidor de la warfarina, más conocida por su nombre comercial Sintrom, el anticoagulante oral que se estima que ingieren unos 800.000 españoles. El nuevo se llama dabigatran (comercializado como Pradaxa). En la actualidad está aprobado «para prevenir episodios de trombosis venosas», explicó Antoni Martínez Rubio, director del Servicio de Cardiología del Hospital Parc Tauli de Sabadell, en Barcelona e investigador del estudio RE-LY, y «ofrece más ventajas y disminuye riesgos como embolias, comparado con la warfarina». Los resultados se publican en el «New England Journal of Medicine».

Una de las mayores preocupaciones de los profesionales son las hemorragias potencialmente mortales o discapacitantes que hasta ahora se habían observado con el Sintrom, que «tiene el problema de interaccionar con otros fármacos y, además, supone un estrecho margen terapéutico, ya que, por exceso o defecto de dosificación puede provocar sangrados o embolias. Por no mencionar la carga asistencial y el coste global importante», señaló Martínez Rubio.

Por su parte, Stuart Connolly, investigador principal del estudio RE-LY y director del departamento de cardiología de la Universidad McMaster (Canadá) afirmó que «este fármaco ha excedido, sin duda, todas nuestras expectativas y ha mostrado ser muy seguro. Ahora tenemos un tratamiento oral que ofrece una protección superior, con menos hemorragias y sin necesidad de que el paciente deba estar monitorizado».

 En la presentación de los resultados de RE-LY, de la mano de la compañía farmacéutica Boehringer Ingelheim, se explicó que una dosis de 150 miligramos de dabigatran dos veces al día puede reducir el riesgo de ictus y de embolia en un 34 por ciento en pacientes con fibrilación auricular, en comparación con la citada warfarina, sin que exista más peligro de hemorragia.

Echando cuentas y traduciendo los resultados de RE-LY a la práctica clínica, una dosis de 150 mg de dabigatran podría prevenir cerca de 3.000 ictus al día en todo el mundo, en comparación con la warfarina. Pero este producto también funciona a dosis más bajas. Por ejemplo, ingerido dos veces al día 110 miligramos, mostró en el estudio una reducción similar de riesgo de ictus y embolia y, a su vez, un descenso del 20 por ciento de hemorragias. No obstante, para poder aplicarlo con objeto de prevenir la fibrilación auricular, habrá que esperar al menos un año, ya que, de momento «tiene que pasar todos los controles legales y médicos», apuntó Martínez Rubio.

– Menos tiempo en el hospital. También se presentó otra novedad en el campo de la fibrilación auricular (cuando las aurículas del corazón laten de forma desorganizada y el ritmo cardiaco es irregular). Es  la dronedarona. Stefan Hohnloser, de la Universidad J. W. Goethe de Fráncfort (Alemania), explicó los resultados del estudio Athena (patrocinado por Sanofi-aventis), realizado en 37 países y en el que participaron un total de 4.628 pacientes a los que se les realizó un seguimiento durante 30 meses. «Es un estudio de referencia y representa una nueva forma de fármacos antiarrítmicos». El nuevo producto en dosis fijas de 400 mg dos veces al día añadido al tratamiento estándar «redujo en un 26 por ciento el riesgo de hospitalización, y un 29 por ciento el peligro de muerte cardiovascular. Además, se observó un descenso del 34 por ciento la posibilidad de ictus», añadió Hohnloser.
Dronedarona fue aprobada por la Food and Drug Administration (FDA) de EE UU el 1 de julio de este año y por Health Canada el 12 de agosto. Sin embargo, en Europa todavía está en fase de revisión por la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) y se espera, tal y como señaló Ignacio Fernández Lozano, director de la Unidad de Arritmias del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, «que lo tengamos en septiembre de 2010».

– Tecnología punta. A las novedades farmacológicas se unen también las tecnológicas. Porque, si a los desfibriladores, empleados en pacientes con insuficiencia cardiaca se une la llamada terapia de resincronización (CRT-D), los beneficios para el enfermo se incrementan. Así se desprende del estudio el estudio MADIT-CRT (patrocinado por la compañía Boston Scientific), que ha demostrado, tras un seguimiento de cuatro años y medio de 1.800 enfermos en 110 centros de 14 países, que gracias a este dispositivo se disminuyen, en cerca de un 40 por ciento, los ingresos por este trastorno frente a la terapia sólo con desfibrilador. Arthur Moss, investigador del estudio y profesor el Centro Médico de la Universidad de Rochester, afirmó que «estamos muy contentos con los resultados obtenidos y tenemos la esperanza de que nos permita tratar a una mayor población de pacientes con insuficiencia cardíaca con la terapia adecuada».

– El corazón en un «móvil». El protagonismo español cobró fuerza en el congreso cuando se presentó el ecógrafo de bolsillo, ya que el Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid será el primero en España y uno de los dos únicos en Europa que lo utilizará. Este artilugio (iniciativa de GE Healthcare ) es un poco más grande que un teléfono móvil, pesa apenas 400 gramos y, gracias a que en él se puede ver el corazón en tiempo real, el enfermo se ahorraría tener que ser trasladado al hospital. Además, hace las veces de fonendoscopio tradicional. Así lo explicó José Luis Zamorano, responsable de la Unidad de Imagen del Instituto Cardiovascular del Hospital San Carlos. Asímismo, permitiría que especialistas que no son cardiólogos como los médicos de familia los usen, así como los médicos cuando deben acudir a urgencias.

– Genética. Durante los cinco días de que duró el congreso, se trató la muerte súbita cardiaca, un problema que acaba con la vida de medio millón de individuos cada año en el mundo y que está de actualidad debido a los fallecimientos de varios deportistas. Y los avances en la implicación del componente genético en este terreno también estuvieron en boca de los profesionales.porque, como su origen es una mutación genética, ésta puede estudiarse y, en muchos casos, su conocimiento puede ayudar a establecer el diagnóstico y pronóstico de los pacientes afectados.

Fuente: diario La Razón

Una proteína podría ayudar a regenerar el tejido cardíaco

Inyecciones de una sustancia clave para el crecimiento celular han permitido regenerar tejidos dañados del corazón de ratones, una nueva técnica que podría ayudar, si se logra aplicar en humanos, a las víctimas de infartos.

La proteína que será  inyectada, es neuregulina 1 o NRG1, una proteína que juega un papel en el desarrollo inicial del corazón y del sistema nervioso, puede desencadenar el crecimiento de células del músculo cardiaco y una restauración de las funciones del corazón. Estos resultados fueron obtenidos mediante inyecciones reiteradas de la proteína en ratones de laboratorio en los cuales investigadores habían generado ataques al corazón.

Se estima que esta nueva técnica permitiría en el futuro no tener que recurrir únicamente a las células madre para regenerar el tejido cardiaco.

Fuente:  BBC News

El optimismo como protector natural del corazón femenino

Un estudio realizado en la Universidad de Pittsbug (EEUU) recientemente publicado en la revista “Circulation” dice que el optimismo, llevado como filosofía de vida, resulta un escudo protector para las mujeres frente a las enfermedades coronarias y otros trastornos, que hasta llegao a reducir la mortalidad de las mujeres más optimistas.

chica-joven-sonriendo-trigoEl estudio, supervisado por la doctora Hilary Tindle, profesora de medicina de dicha universidad, se realizó sobre una muestra de 97.253 mujeres posmenopáusicas (89.259 blancas y 7.994 negras) con edades comprendidas entre los 50 y los 79 años, libres de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Los cuestionarios elaborados sirvieron para determinar la ‘actitud vital’ con la que las participantes se enfrentaban a su día a día.

La conclusión a la que llegaron los investigadores ocho años más tarde, los investigadores, es que las mujeres optimistas presentaban un 9% menos de riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria y un 14% menos de riesgo de morir que las pesimistas, mientras que las mujeres con un alto grado de hostilidad cínica fueron un 16% más propensas a morir durante los ocho años de seguimiento que las que tenían un grado de hostilidad bajo.

TAmbién observaron que las mujeres optimistas solían ser más jóvenes, vivían en el oeste de EEUU, tenían un mayor nivel educativo y de ingresos, contaban con empleo y seguro médico y asistían a un servicio religioso al menos una vez por semana.

Las mujeres optimistas revelaron una menor propensión a sufrir diabetes e hipertensión, colesterol o síntomas depresivos y también mostraron una menor incidencia de factores y conductas de riesgo como el tabaquismo, el sedentarismo o un índice de masa corporal alto. De cualquier forma, aún teniendo en cuenta estos elementos adicionales, la relación inversa entre optimismo, enfermedad coronaria y riesgo de muerte se mantuvo.

Estudios realizados con resonancias cerebrales han mostrado que las respuestas neurológicas son distintas según los niveles de optimismo y hostilidad de las personas.  Otro estudio, realizado por la University College of London, reveló que las personas optimistas presentan niveles más bajos de cortisol, una hormona que contribuye a elevar la presión sanguínea, aumentar la grasa abdominal y debilitar el sistema inmune.

Según la doctora Tindle, “este estudio supone un paso clave para futuras investigaciones en este área, tanto acerca de cómo las actitudes pueden afectar a la salud como en la realización de ensayos aleatorios controlados que examinen si las actitudes pueden ser modificadas para mejorar la salud”.

Los resultados de estos estudios podrían explicarse en que las personas optimistas suelen desenvolverse en situaciones adversas de una forma más sana que las pesimistas y suelen construir relaciones sociales más fuertes.  En cambio, las actitudes hostiles provocan mayor estrés y perjudican las relaciones sociales, lo que podría llevar al incremento de la frecuencia y severidad de las experiencias negativas entre los individuos pesimistas y hostiles; y esto acabaría empeorando la fisiología cardiovascular de estas personas y traducirse, por ejemplo, en patologías como la hipertensión.

Así que ya sabemos:  mejor ser optimista, y ver el vaso de la vida medio lleno, que seremos más sanos y más felices.

Fuente:  diario El Mundo